Si recomendás a alguien y falla, eso afecta tu reputación — no solo la del ejecutor.
Una ruta documentada, no una apuesta
Cuando derivás a un cliente a un ejecutor certificado por ALTUM, no estás recomendando “a alguien que conocés” — estás señalando a un profesional cuya identidad, especialidad, alcance, licencia, seguro y vigencia ya fueron comprobados y quedan documentados públicamente.
Tu cliente puede verificarlo él mismo, en el momento, escaneando un código o entrando al directorio. Eso te saca de la posición de ser el único respaldo de la recomendación.
Qué podés hacer
- Consultar el directorio por especialidad y zona antes de recomendar.
- Compartir el perfil verificado de un ejecutor directamente con tu cliente (link o QR).
- Dar seguimiento sabiendo que la certificación tiene vigencia — no es un sello que se entrega una vez y ya.
Lo que ALTUM no hace
No garantiza una obra ni sustituye licencias, seguros o permisos. Lo que hace es documentar, con evidencia comprobable, que un ejecutor cumple con los estándares — para que la confianza no dependa solo de tu palabra.